SALTA (Por Ernesto Bisceglia para Voces Críticas) En la actual coyuntura internacional, cuando ya nada es “lejos” ni mucho menos “dentro de algún tiempo”, sino que todos estamos viviendo el gran cambio en tiempo real, urge plantearnos cómo sumarnos a la reconfiguración de las cadenas globales de valor.

Asistimos a una aceleración de la transición energética y a una alta volatilidad económica. En este marco, Argentina enfrenta un régimen de desarrollo marcado por el principio de “un país a distintas velocidades”, donde Salta se posiciona en una categoría crítica: posee recursos naturales estratégicos altamente demandados -litio y tierras raras- que le otorgan una oportunidad geopolítica histórica, pero también un desafío de sostenibilidad e institucionalidad.

Porque así como aparecen las oportunidades, también se encienden las alarmas ante el riesgo de operar como una economía extractiva, convirtiéndonos en un enclave sin transferencia de tecnología ni desarrollo local real.

En este escenario, el Corredor Bioceánico Capricornio representa un punto de tensión histórica: sacudirnos la ancestral dependencia socioeconómica y de infraestructura respecto del Puerto de Buenos Aires para posicionar a Salta como nodo logístico transfronterizo conectado con Chile, Paraguay y Brasil.



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