SALTA (Redacción Voces Críticas) Las declaraciones de Alfredo Olmedo volvieron a agitar las aguas de La Libertad Avanza en Salta. El dirigente intentó mostrarse fortalecido frente a la conducción nacional y se autodefinió como “el constructor” del espacio en la provincia, aunque su explicación sobre el vínculo con Karina Milei terminó abriendo más preguntas de las que cerró.
Olmedo aseguró que la hermana del Presidente lo “respeta”, pero inmediatamente explicó cuál sería, según él, el motivo: “Le di cinco triunfos en Salta”. La frase resulta políticamente significativa porque el dirigente fundamentó su lugar dentro del esquema libertario en los resultados electorales que se atribuye, antes que en una expresión pública de respaldo de las principales figuras nacionales de LLA.
En otras palabras, Olmedo parece reivindicar que está donde está porque gana elecciones y no porque necesite la bendición de otros dirigentes libertarios. El mensaje puede leerse como una demostración de autonomía, pero también como una señal hacia adentro: su poder, según su propio razonamiento, estaría sostenido por los votos conseguidos en Salta y no necesariamente por el acompañamiento político de Buenos Aires.
La situación se vuelve todavía más llamativa porque, mientras se proclama “constructor”, Olmedo reconoce a Emilia Orozco como “la conductora” y “líder natural” de LLA en Salta. La combinación de definiciones vuelve confuso el reparto de poder: uno construye, otra conduce y, paralelamente, empiezan a hacerse escuchar sectores que no parecen dispuestos a reconocer sin cuestionamientos a la dupla Olmedo-Orozco.
