ARGENTINA (Redacción Voces Críticas) La Libertad Avanza comenzó a acelerar su armado político de cara a las elecciones de 2027 y, después del nuevo acercamiento con el PRO, prepara conversaciones con otros espacios y gobernadores considerados aliados. Desde Casa Rosada reconocen una mayor predisposición a construir acuerdos amplios con un objetivo concreto: fortalecer la candidatura de Javier Milei para un nuevo mandato.
La estrategia está coordinada principalmente por Karina Milei, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem. Esta semana se concretó una primera reunión política con los referentes del PRO Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, en la que formalmente se analizó la agenda legislativa y el acompañamiento a los proyectos oficiales en el Congreso. Sin embargo, dentro del Ejecutivo dan por hecho que esas conversaciones terminarán avanzando hacia el terreno electoral.
Una de las definiciones que empieza a tomar fuerza dentro del oficialismo es la posibilidad de buscar una alianza con el PRO en todos los distritos. El planteo marca una diferencia con la estrategia utilizada en las legislativas de 2025, cuando La Libertad Avanza priorizó competir con sello propio para ampliar su representación parlamentaria. Ahora, según explican en el Gobierno, el incentivo es distinto: el objetivo central será garantizar la reelección de Milei.
La Casa Rosada también busca ampliar la negociación hacia los gobernadores dialoguistas. Entre los nombres mencionados aparece el mendocino Alfredo Cornejo, con quien LLA ya había alcanzado acuerdos electorales, además de Rogelio Frigerio, Ignacio Torres, Marcelo Orrego, Claudio Poggi y Leandro Zdero. La propia Patricia Bullrich planteó públicamente la posibilidad de conformar una coalición que incluya a alrededor de una decena de mandatarios provinciales.
El nuevo esquema supone, además, aceptar reglas de convivencia electoral en aquellos distritos gobernados por potenciales aliados, evitando competencias internas que puedan fragmentar el voto. De esta manera, La Libertad Avanza empieza a dejar atrás la lógica de “pintar el país de violeta” y se muestra más abierta a acuerdos con otras fuerzas. La estrategia continuará tomando forma durante las próximas semanas, mientras el oficialismo intenta combinar respaldo parlamentario con un armado territorial que le permita llegar fortalecido a 2027.
